viernes, 22 de febrero de 2008

Declaración De Principios .*




Dios está conmigo y yo estoy con Él.

No tengo porque tener miedo de aquí en adelante.

Si necesito refugio recurro a Él, a mi familia o a mis amigos.

Debo pararme derecha y con determinación porque soy una buena mujer, con valores y con ganas de ser más.

Ante mi tengo el camino hecho, sólo faltan mis pasos, por eso no he de desesperarme si algo me parece muy grande como para luchar contra el.

Por alguna razón Dios lo puso ahí y sé que si Él cree que puedo: YO PUEDO.

Sola nací y sola me iré.

No es necesario angustiar al corazón porque está solo, ya llegará alguien y si no, no se acabará el mundo.

Confío en mi porque soy capaz de lograr lo que quiera ahora y siempre.

El ego no carcomerá mi humildad porque nadie es perfecto, solo Dios.

He de conservar mi esencia aunque reciba críticas del resto porque, si Él me creó así y mis padres me aceptaron, nadie será tan fuerte como para cambiarla.

Maduraré de acuerdo a la vida que llevo, a mi edad y a mis momentos.

No entregaré mi alma a quien no la merezca porque soy como un diamante bello y valioso.

Acepto mi exterior porque todo es pasajero y a la hora del final nada de eso importa.

Amo y amaré a mi familia por sobre cualquier cosa o persona porque sin ellos yo no existo y nadie tendrá el valor de separarme de ellos.

Dejaré que la envidia ajena no me toque porque no es importante y no entraré en su juego.

Agradeceré siempre a aquellos que me quieren y me rodean porque a través de los mismos construyo mi vida.
Mantengo la comunicación a mi manera con Dios porque sé que Él me entiende, me escucha y me acepta.

Nadie más que yo sabe lo que es realmente importante en la vida y si el resto no lo entiende, da lo mismo.

Mis esfuerzos están puestos en crecer espiritualmente y en adquirir conocimientos, el resto viene por añadidura.

Me permito soñar asumiendo los costos de darse cuenta que la realidad puede ser muy distinta.

Ante cualquier obstáculo respiraré profundo y contaré hasta diez para ver la salidad con más claridad, porque SIEMPRE hay una salida.

Si algo no resulta como lo esperaba, lo aceptaré, sabiendo que Dios tiene algo preparado para mi.

Las pilas se cargan al 1000% porque no hay opción de titubear en lo que yo quiero.

Si creo estar haciendo algo que me desagrada, daré las gracias y diré adiós porque, ante todo, me debo fidelidad a mi primero.

Miraré siempre a los ojos ya que no tengo nada que esconderle a nadie.

Las explicaciones son sólo para mi, nadie más me puede controlar.

Cuento con el arma más poderosa ante cualquier villano y es ser yo misma.

Las caretas tarde o temprano se caen, por lo tanto, no me esconderé atrás de algo que no soy.

Viviré con la sonrisa en la cara y abierta a las lágrimas también porque no hay mal que dure cien años.




Mi radiografía . María Paz Collado Rojas.

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